martes, 11 de agosto de 2009

El neo diario de vida, menos arcaico, más light.

Hace poco comenté irónicamente la necesidad de escribir "la intimidad más íntima en lo profundo del ser" (ya que la redundancia está de moda), en un diario de vida; elemento arcaico en la vida de una joven (tirando más para adulta-joven, aunque me cargue ese concepto), debido a que cuando ya superas la escala de los 12 años pasan dos fenómenos:

a) Te da una paja tremenda escribir todos los santos días la misma sartalada de tonteras, porque lo quieras o no, en la pubertad la vida es monótona, y a pesar de que creas que escribir: "El chico que me gusta me miró" es lo más interesante que puedes haber plasmado en un papel, 10 años después te das cuenta que fue un desperdicio de tiempo.

b) Comienzas a crear lazos más fuertes, generalmente con personas de tu mismo sexo, por lo tanto recurres a copuchentear con ellos, y dejas de lado el proceso solitario de concentrarte en un lápiz y un papel.

Hoy, que tengo un par de años más, un camino inevitable a la responsabilidad adulta, un centenar de decepciones amorosas a las espaldas y una mejor amiga, rememoro esos tiempos de soledad y comienzo a pensar en la necesidad de retomar el impulso individual de recorrer aquellas supuestas cotidianidades que vas viviendo, pero que al hacerte más viejo se convierten en verdaderos dilemas existenciales.

El dilema existencial de esta semana es:
¿Por qué a las mujeres nos cuesta abordar a los hombres que realmente nos interesan, pero cuándo queremos jotear a un don nadie somos unas verdaderas putingas?

Comencemos por lo escencial, sí, es una historia que estoy viviendo en la actualidad, por lo tanto, cualquier conclusión que usted, lector o lectora, logre aportar a este texto será muy bien recibido por la autora.

Retomando...

Aunque no lo queramos aceptar, lolitas lectoras, somos seres humanos egoístas, cínicos e hipócritas, y sí, a pesar de que suene pesimista, en el fondo de nosotros podemos captar que esta aseveración es cierta, y creo que al momento en que nos reconocemos dentro de esta especie, podemos comenzar a crear un camino de reivindicación... Pero volvamos al tema del acercamiento con los hombres; no podemos negar que nuestra calidad de féminas viene con una pequeña etiqueta que dice: "Obsérvenme, necesito atención", es inevitable, es nuestro plus genérico. Y a pesar de que intentemos negar el que no necesitamos de la atención masculina en sus diversas presentaciones, inconcientemente nos encontramos mirándonos al espejo todos los días, reconociendo qué detalle debemos cambiar o suprimir para ser mejor valoradas dentro de la vitrina femenina a los ojos del "hombre proveedor".

Y eso nos lleva al siguiente punto, las mujeres tenemos la particularidad de reconocernos en dos grupos característicos: "Las ricas" y "Las inteligentes" y a pesar de que muchas mujeres efectivamente sean bonitas e intelectuales o feas y tontas como una puerta, tendemos a llegar a esas clasificaciones dicotómicas de una u otra forma... Por lo tanto, al momento de acercarnos al macho alfa que en ese momento llame la atención de la señorita en cuestión, poseemos una imagen preconcebida de nosotras mismas, tal como: "Soy rica pero tonta, le mostraré las pechugas y cae", "Soy intelectual, pero fea, le hablaré del último disco de jazz para que capte mi escencia única", "Soy bonita y con un nivel normal de seso, estoy cagá, soy del montón"... Entonces estas vibraciones el sexo opuesto las siente de una manera implícita, comprende que estamos en un dilema interno frente al deseo de acercamiento. ¿Y qué podemos hacer frente a eso?

Eso es capítulo del siguiente día...

3 comentarios:

Anyta dijo...

Jajajja
Muy buena tu introspección y tu recorrido a la vida de una mujer normal.. Pasando por todas esas etapas tan llenas de incertidumbres y sueños, la verdad harto me haces pensar en que sección de mujeres me encuentro.. y te aseguro que más de un palo me llegó... Quizás sea porque cuando realmente nos interesa alguien en especial deseamos tanto que esa persona pueda entender con una sola mirada lo que queremos expresar... no así con un papanatas, con esos somos más unas gatas tras el ratón =). Quizás en lo más profundo de nuestro ser aún creemos en una especie de príncipe azul, por eso el nerviosismo de enfrentar ese inconsciente ideal con la realidad xD

Rodrigo Jurado dijo...

mira tu, interesante tu dilema del dia... mas aun siendo del sexo opuesto

yo tengo mi opinion bien simple...
creo que esa dinamica muchas veses trasiende el genero
es que simplemente cuando realmente apreciamos algo o a alguien tenemos el implicito miedo a perder... y a la vez queremos que se nos de el mismo valor que nosotros otorgamos a esa persona

mientras que si no importa, no importa!
uno simplemente juega como mejor le salga, total, no hay nada que perder.
no es al otro al que quieres, sino un placer para ti mismo.
en caso de perder, hay muchas mas
con las que intentar.. no es algo especial
mientras que con esa persona especial... si pierdes
cagaste

Rodrigo Jurado dijo...
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